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Las plantas de mi tía Carmen



Esta es mi tía Carmen. Ahora tiene 78 años y vive sola en una casa de protección oficial a las afueras de Madrid, en uno de esos barrios nuevos y grises que parece que nacen ya muertos, donde solo hay bloques de viviendas medio vacíos, farmacias y restaurantes japoneses. Su casa es pequeña, pero tiene una terraza grande cubierta de plantas trepadoras, con macetas de todos los tamaños y colores. En ella se pasa las horas regando y quitando las hojas secas.

Hace unos meses me llamó por teléfono. Estaba indignadísima. Había bajado al vivero que tiene cerca de su casa. Necesitaba ayuda porque una de sus plantas de margaritas no parece que vaya a salir adelante. Por lo visto, tardaron horas en atenderla, y cuando lo hicieron se la quitaron de encima rápidamente diciéndole que en la web disponen de un servicio de atención al cliente. Entonces me pidió que la enseñara "a usar internet", así que me fui a su casa esa tarde y estuvimos trasteando.

Unas semanas después, me llamó para pedirme que la acompañara a comprarse una cámara digital, porque la persona que lleva el chat de atención al cliente de la web del vivero le había dicho que sin ver las margaritas le resultaba muy complicado ayudarla, y le había pedido que le enviara alguna foto.

Pasó el tiempo, la planta de margaritas de mi tía consiguió sobrevivir, y la terraza cada vez estaba más frondosa.

El día de su cumpleaños, Carmen organizó una comida familiar en su casa, y allí acudimos todos los primos y un señor mayor encantador al que yo no había visto en mi vida, así que aproveché un momento en el que ella estaba sola en la cocina, para preguntarle quién era. "¿Carlos?, ¿no te lo he dicho? Es la persona que se encarga del chat del vivero, él es el servicio de atención al cliente." En realidad, según me contó mi tía después, Carlos es el antiguo dueño del vivero, que se jubiló hace ya más de 10 años, le pasó el negocio a sus hijos,  y él es quien se encarga de atender las consultas de la web desde su casa. Mi tía y él se han hecho íntimos amigos, y de vez en cuando hasta se van juntos de viaje, estos siempre relacionados con las plantas. De hecho, acaban de regresar de pasar un fin de semana viendo el espectáculo de los cerezos en flor, en el Valle del Jerte.

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