22.11.17

Tish Murtha, fotógrafa de la clase obrera británica devastada por la Thatcher

Tish Murtha © Ella Murtha
La fotografía de Tish Murtha refleja la época de grandes cambios que se produjeron en la ciudad de Newcastle, al noreste de Inglaterra, desde finales de los años 70 y principios de los 80. Una ciudad que se estaba transformando de manera radical, pasando de ser una potencia industrial, a experimentar cierres masivos de fábricas y minas, entrando así en una espiral de brutal desempleo. Jóvenes y adultos se encontraban sin oportunidades, sin futuro. Se enfrentaban día a día a situaciones de extrema pobreza, aquí y en ciudades como Manchester, Glasgow, Birmingham y Liverpool. Sin embargo, esta situación era desconocida para sus vecinos del sur del país.

La clase obrera se vio radicalmente afectada por la recesión económica y las medidas neoliberales impuestas por Margaret Thatcher, pero el paro juvenil era algo nuevo y los problemas asociados a él se manifestaban también en una nueva manera.

From the series Youth Unemployment © Ella Murtha
Tish Murtha era particularmente sensible a estas dificultades económicas, ya que las sufría en carne propia. La tercera de 10 hijos de una familia de clase obrera, nace en South Shields en 1956 y a los 16 años tiene que abandonar el colegio para vender perritos calientes y trabajar en una gasolinera para poder sobrevivir.


Tras asistir a clases nocturnas de fotografía, Tish decide que quiere convertirse en fotógrafa y consigue entrar en la prestigiosa Escuela de Fotografía Documental en la Universidad de Gales, bajo la dirección del fotógrafo de Magnum David Hurn. Esta es la forma en que decide expresar su descontento con la era Thatcher. Está convencida de que la fotografía es una importante arma de comunicación visual, capaz de estimular el debate y despertar conciencias sobre lo que está ocurriendo en aquella parte del país. Tish quiere obligar a la gente a ver la verdad. A observarla y a enfrentarse a ella.

La fotografía de Murtha muestra la cruda lucha diaria a la que se enfrentan los jóvenes del momento. En muchas ocasiones, retrata a su propia familia, a sus amigos y a sus vecinos. Las imágenes muestran a jóvenes en las calles, jugando a las cartas, encendiendo hogueras, echando el rato o cometiendo algún despropósito con la naturalidad y la confianza del que es fotografiado por un miembro más del grupo, porque eso es Tish para ellos. Una más.


Tish muere de un aneurisma en 2013 sin haber conseguido publicar en vida un libro con sus fotografías.

From the series Youth Unemployment © Ella Murtha

From the series Youth Unemployment © Ella Murtha

vía:  Wikipedia, British Journal of Photography y otros lugares

12.11.17

Incendios, de Richard Ford


Hoy me he terminado Incendios, de Richard Ford. Un libro sobre un adolescente que trata de comprender las decisiones incomprensibles que toman sus padres. Las de él, como cuando decide dejarles para irse a apagar los incendios que asolan la zona; y las de la madre, cuando se dispone a engañar a su marido durante su ausencia, con un hombre que nada tiene que ver con ellos. Al chico le parece que sus padres están decididos a arruinar sus vidas, tanto cuando están separados como cuando luego no lo estén. Pero él siempre tiene clara una cosa: que, hagan lo que hagan, les quiere y les apoya igual.

8.11.17

La jornada laboral o la vida


Tengo la sana costumbre de asfixiarme al menos una vez por semana. No es algo voluntario, es una sorpresa que me da la cabeza. Me despierto y me angustio en seguida al pensar en el día tedioso que me espera, repleto de rutinas impuestas y carentes de sentido. Nada es interesante, no me cruzo con nadie que me alimente lo más mínimo. Así que trato de pasar por encima de mi jornada laboral flotando, haciéndome la muerta sobre un agua estancada, hasta que la corriente me empuja hacia la orilla. Entonces me seco, regreso a casa y empieza mi vida.

1.11.17

La inventora de conflictos que no existen



Llevo meses incómoda pensando en que a mi vecino de enfrente le molesta que yo no tenga cortinas. A mí no me apetecía nada ponerlas porque la vista es preciosa y no quiero perderme nada. La casa anterior en la que vivía era muy oscura, además coincidió con una época triste de mi vida, y yo ahora lo que necesito es mucha luz. Así que he desarrollado una adicción por ella y por las vistas que tienen mis ventanas. Que son preciosas. Casi impensables en una ciudad como ésta, en la que casi no hay horizonte.

El caso es que desde su ventana, mi vecino debe de ser capaz de ver el interior de la mitad de mi casa. Con lo que he terminado poniendo las malditas cortinas. Bueno, pues él sigue viviendo con la persiana bajada.

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Edurne Portela se ha leído mi libro

Edurne Portela sobre mi libro


Una lectora en Twitter sobre mi libro

El escritor Lander Garro sobre mi libro



Un lector en twitter

Un lector en twitter

25.9.17

Cuando llega la hora de cenar en mi edificio

Llevo unos tres años viviendo en esta casa, y es acojonante cómo han cambiado las conversaciones de una familia que vive en el piso de abajo. Me llegan a través del patio.

A ese patio da la ventana de mi cocina, desde la que tengo una vista muy alucinante, y es el origen de muchas cosas que ahora no vienen a cuento. El caso es que es un sitio especial para mí, en el que paso tiempo, y casi todas las noches me siento un rato delante de esa ventana. Y como el resto de los vecinos hablan en idiomas que desconozco, solo me llega la conversación de esta familia cada noche. Cuando se sientan todos juntos.

Todo siempre comienza con el "¡A cenar!", que suele gritar el padre, y a partir de ahí, se van sentado todos juntos alrededor de una mesa, que yo imagino, y en seguida la cosa se pone intensa.

Por lo que escucho, es un matrimonio con un hijo que hace tres años estaba en plena adolescencia tardía, o sea, pesadísimo, y una hija que debe andar por ahí, pero suena bastante más madura. Así que no sé si tiene dos años más que él, o son gemelos y es que sencillamente ella es tía.

La cosa es que hace tres años, discutían padres e hijos durante horas, sobre el uso de las drogas, de los condones, y de los teléfonos móviles.

Ahora están todo el puto día hablando de política. Los problemas de sus hijos han cambiado. Y padre e hija se han afiliado a distintos sindicatos.

20.9.17



The USSR through the eyes of photographer Erwin Volkov


Campaña para fomentar la venta de libros y sombreros. 1933.

ABC, 22 de abril de 1933

Akira Kurosawa with Andrei Tarkovsky, before a screening of Solaris (1972)


Escena del documental "Harry Dean Stanton: Partly Fiction", de 2012



Harry Dean Stanton departiendo amigablemente con David Lunch en una escena del documental "Harry Dean Stanton: Partly Fiction", de 2012.