25.9.17

Cuando llega la hora de cenar en mi edificio

Llevo unos tres años viviendo en esta casa, y es acojonante cómo han cambiado las conversaciones de una familia que vive en el piso de abajo. Me llegan a través del patio.

A ese patio da la ventana de mi cocina, desde la que tengo una vista muy alucinante, y es el origen de muchas cosas que ahora no vienen a cuento. El caso es que es un sitio especial para mí, en el que paso tiempo, y casi todas las noches me siento un rato delante de esa ventana. Y como el resto de los vecinos hablan en idiomas que desconozco, solo me llega la conversación de esta familia cada noche. Cuando se sientan todos juntos.

Todo siempre comienza con el "¡A cenar!", que suele gritar el padre, y a partir de ahí, se van sentado todos juntos alrededor de una mesa, que yo imagino, y en seguida la cosa se pone intensa.

Por lo que escucho, es un matrimonio con un hijo que hace tres años estaba en plena adolescencia tardía, o sea, pesadísimo, y una hija que debe andar por ahí, pero suena bastante más madura. Así que no sé si tiene dos años más que él, o son gemelos y es que sencillamente ella es tía.

La cosa es que hace tres años, discutían padres e hijos durante horas, sobre el uso de las drogas, de los condones, y de los teléfonos móviles.

Ahora están todo el puto día hablando de política. Los problemas de sus hijos han cambiado. Y padre e hija se han afiliado a distintos sindicatos.

24.9.17

Cosas de "No hay sitio para el miedo"

Hoy FB me recuerda esta foto del escaparate de Katakrak, con mi libro por ahí en medio 🌺🌸🌷🍄


¿Feminismo? ¿Para qué? - {Mi vida perra II}

En mi trabajo han contratado al guionista con el que yo trabajé codo con codo en el anterior programa, que era de otra productora. Allí hacíamos exactamente lo mismo, él escribiendo los programas impares y yo los pares. Cobrábamos el mismo sueldo. Aquella, curiosamente, era una productora dirigida por mujeres, donde todos los cargos y directivos eran mujeres, y en la profesión, por parte de muchos hombres, es conocida como Chochocracia TV. Sin embargo, aquí a él le han contratado por bastante más pasta y mucho mejores condiciones. Yo estoy haciendo, sin embargo, el mismo trabajo que hacía hace 15 años. Mi jefe, el director del programa, no es solo plenamente consciente de ello, sino que me lo recuerda de vez en cuando, para que yo sepa que él lo tiene presente, y así tratar de mantener lo más limpia posible su pequeña conciencia machista. Pero mucho no le debe de preocupar, cuando solo en esta semana, ya ha contratado a dos tíos más, con bastante menos experiencia y, de nuevo, más sueldo que yo.

Después, me paso las horas en la calle, grabando las secciones de un colaborador, que la semana pasada se declaró fan absoluto de Arturo Fernández, el actor. Otro feminista, vamos.