17.6.17

Hola, mira

Hola, mira, es que he visto este vídeo y he pensado que te iba a molar, aunque bueno, a lo mejor es al revés, a lo mejor lo ves y no te mola nada, o hasta te cabrea, porque en realidad no es que me haya gustado, es que me ha sorprendido, sin más, porque bueno, no sé, a ver, no está tan mal, pero mira, déjalo, olvídate, o mejor, largo de aquí.

13.6.17

Triunfando en la soledad de mi cuarto

Cuando era pequeña escribí un relato sobre un hombre que despierta una mañana y descubre que la ciudad ha sido misteriosamente abandonada. En ella no queda un alma. La única vida que la habita es la de las aves que siempre la han poblado. Al terminar de escribirlo, se lo enseñé a uno de mis hermanos, que me dijo: "pero esto ya existe, es La ciudad de las palomas de Javier Tomeo." Qué alegría me entró. Descubrir que uno de tus textos ha sido publicado por una editorial como Anagrama es todo un orgullo. Así que decidí continuar con mi carrera literaria. Desde entonces he escrito los cuentos completos de Grace Paley, el primer capítulo de Los ejércitos de la noche de Norman Mailer, Orlando y Las olas de Virginia Woolf, y alguna que otra cosita de Chekov. Cuando termino, hago lecturas en voz alta en la soledad de mi cuarto ante un público exigente procedente de distintas partes del mundo. Después agradezco los aplausos. A veces recibo críticas despiadadas, y otras me premian con galardones tan sonados, que el pudor y mi extrema timidez me impiden recoger en la ceremonia de entrega, pero que agradezco enormemente desde el anonimato.

12.6.17

Competición

Me paso la vida midiéndome. Con la sensación constante de que podría estar en un lugar más agradable. Leyendo un libro aún mejor. Escuchando el disco perfecto. Escribiendo como nadie lo hace. Riéndome a carcajada limpia. Con la compañía que más me llena y mejor consigue alimentarme la cabeza. Siempre todo puede ser mejor. Pero yo no me doy cuenta de lo bien que estoy hasta que no dejo de competir en cada momento con mi propia cabeza.

6.6.17

Matrimonio de conveniencia

Soy una esposa fiel y abnegada, dedicada por completo a las tareas del hogar y a atender las necesidades de mi marido, un hombre noble, leal, cariñoso, limpio y educado. Pero últimamente, mientras duerme, le ha dado por hablar en sueños. Y se dirige a mí. En ellos me dice cosas como "querida Aurora, estoy en la oficina pajeándome, imaginándome cómo te follo el coño. Cómo te follo el culo. Cómo empujo mi polla dura hasta el fondo y me corro mientras tú gimes como la perra en celo que eres, y chorreas de placer". Al principio me asusté. Nunca nadie se había dirigido a mí de tal manera. Pero con el tiempo, tengo que confesar que me empecé a excitar. Así que cada noche me masturbo a su lado mientras duerme. Él no sabe que lo hago, y no quiero ni pensar en la posibilidad de que mi marido se entere de que me masturbo pensando en todo lo que él sueña que me quiere hacer.

Documental: 'She's beautiful when she's angry'

22.5.17

Sonados rechazos editoriales


Un editor que rechazó publicar a F. Scott Fitzgerald, le dijo: "No sería un mal libro si se librara de ese Gatsby".

Louisa May Alcott, autora de 'Mujercitas' y entonces maestra, fue rechazada por un editor que le escribió: "Limítese a enseñar".

A Stephen King le dijeron: "No estamos interesados en ciencia-ficción sobre utopías negativas. No venden". 'Carrie', 1 millón de ejemplares.

Rudyard Kipling envió un relato al San Francisco Examiner. Le contestaron: "Usted sencillamente no sabe utilizar correctamente el inglés".

El propio editor del Diario de Anne Frank: "La niña no tiene una sensibilidad como para que el libro sea algo más que una mera curiosidad".

'Dublineses' de James Joyce fue rechazado 22 veces antes de su publicación.

El informe de lectura que le hicieron a William Goldwin por 'El señor de las moscas' para su posible publicación, decía: ""una absurda fantasía sin interés, es basura y aburrida". La rechazaron 20 editoriales hasta que la publicó Faber & Faber. Después, Goldwin ganó el Nobel de Literatura.

Moby-Dick fue rechazada innumerables veces. Un importante editor llegó a sugerir a Melville: "¿Tiene que ser una ballena? ¿No podría ser una joven y voluptuosa sirena?".

A Marcel Proust le escribió un editor: "Me rompe el cerebro que un tipo necesite 30 páginas para darse la vuelta en la cama antes de dormir".

Sobre "Crash", de Ballard: "Este autor está mucho más allá de necesitar ayuda psiquiátrica. No publicar."

Sobre 'Lolita' de Nabokov: "Recomiendo que lo entierre debajo de una piedra y lo deje ahí cien años". 

Más aquí, y aquí

3.4.17

La soledad buscada

Fotografía de Mariana Garcia

No tengo tan claro que sea más difícil vivir sola que acompañada. Desde luego es más caro. El no compartir gastos, el cocinar para una sola… Una se pasa la vida observando a parejas que estarían mucho mejor disueltas. Mujeres que no puedes comprender cómo deciden compartir sus vidas con ciertos hombres, cuando les separan siglos de diferencia. Yo misma he caído en eso. Me he llegado a juntar casi con cualquiera pensando que estaba harta de vivir sola. Entonces descubría que ahí es cuando viene lo peor. El descubrirte en soledad estando acompañada.

Las mujeres solas somos raras. Se da por hecho que acumulamos un montón de defectos. Estamos solas porque nadie nos quiere, no porque prefiramos estar solas. Los hombres solos sin embargo son valientes. Son deseados. "Solteros de oro" son considerados.

En inglés hay dos palabras distintas para distinguir la soledad impuesta, loneliness, de la soledad buscada, solitude.  En castellano hay una y, o le añades un adjetivo aclaratorio, o tiene connotaciones negativas. En galego, en términos estrictos, hay una: soidade. En euskera, bakardadea, y bakartasuna, que proceden de bakar(ra). Una palabra en solitario frente a todas las demás, como dice Jon Garmendia.

Sin embargo los mayores placeres de la vida los he descubierto en soledad, y los disfruto sola. Viajar, leer, escribir, pasear, masturbarme… Oler, escuchar, observar, saborear… Aprender. Hacer lo que me da la gana cuando me da la gana. Vivir la vida como quiero y cuando quiero. Y como puedo. Estando sola te da tiempo a hacer muchas más cosas. Incluso puedes hacerlas todas a la vez. Y te escuchas a ti misma, que es algo que la vida te impide en demasiadas ocasiones con las responsabilidades y las rutinas.

Hace años tuve un novio al que quería mucho pero no podía soportar. Quería estar con él, y cuando esto sucedía solo pensaba en alejarme. Me sentía como si yo intentara vivir su vida y él la mía. Me sentía invadida. Entorpecida. Entonces nos fuimos juntos de viaje a Galicia. Durante el trayecto en coche casi no hablamos. Después paseamos por la playa y casi no hablamos. Entonces nos subimos a un acantilado para ver la caída del sol. Estuvimos dos horas mirando al horizonte sin articular una sola palabra. Creo que fue el día que más feliz fui con él. De pronto sabíamos compartir silencios. Años después recordamos ese día y él también coincidía. Nos reímos con alivio. Él también se había sentido muy feliz aquel día.

Una noche charlaba con Jon sobre todo esto, y al día siguiente me envió este poema que había escrito recientemente:


Paris-Bakar

Karrika hotz
zeru gris,
besterik ez zara Paris,
zinemako amets
sukar egunetako krabelin,
Seine eta Tour Eiffeleko argazki,
maitasunaren gordailu ilun,
zu,
argiaren hiri;


Saint Micheleko eskale
eta Montmartreko margolari,
fantasia amesgaizto bihurtzen duzun
Montparnasseko geltoki,
Menturaz, jendartetik alde egin,
egin nahirik thébaïde.

Negar-zotinezko urratsen
ezkutuko ihesaldi;
jendartean ere solitude pairatzen duzula ispilatzen dizun
kristal hautsi,
bihozmin bakan eta
bakartasun gehiegi,
sufrimendu anitzegi
eta laburbiltzeko
nire hizkuntza xumeari
hitz bakar bat zaio aski:
bakardadea.
Jon Garmendia



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